Médico consultado:

Dr. Alfredo Naranjo

Pediatra y Neonatólogo

 

De acuerdo con el pediatra y neonatólogo ecuatoriano Alfredo Naranjo “aproximadamente hay 3.5 millones de casos de enfermedad severa de influenza. Hay más o menos entre 250.000 a 500.000 muertes al año”. El virus conocido como H1N1, ‘gripe porcina’ o influenza afecta principalmente a los extremos de la vida: tanto a niños menores de 5 años como a mayores de 65 años de edad.

A pesar de que el virus puede ser controlado fácilmente, si es diagnosticado tempranamente, el mayor riesgo está en la falta de vacunación y la automedicación. Es importante comprender que la H1N1 no es una gripe normal. Si bien puede ser confundida por sus síntomas, el Dr. Naranjo recomienda prevenir para que las complicaciones de esta enfermedad no lleguen a ser fatales.

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El contagio puede ser oral o a través del ambiente. Es más, el virus puede permanecer horas, y hasta días, en contacto con metales. La infección por influenza tiene una incubación de 1 a 4 días y los síntomas pueden durar entre 2 a 7 días, si llega a ser tratada a tiempo. De lo contrario, la enfermedad puede tener efectos en la vida de la persona. En los niños, por ejemplo, se reconoce un síndrome de fatiga crónica post influenza. También se pueden dar otras afectaciones en los órganos como la hepatitis o nefritis.

Los síntomas de la H1N1 pueden mostrarse tan leves como un malestar general con presencia de fiebre, escalofríos, tos, dolor de garganta, congestión o goteo nasal, ojos rojos y llorosos, dolores de cuerpo, dolor de cabeza, fatiga, diarrea, náuseas y vómitos.

Sin embargo, “hay que diferenciar lo que es un resfriado común en donde se afecta el estado general con un poco de estornudos, algo de fiebre. Inclusive solamente con buena hidratación y buenas medidas generales puede pasar”, explica Naranjo. La influenza puede dar lugar a un ataque al estado general con síntomas severos como encefalitis (una afección al sistema nervioso central), neumonía, gastritis, síndrome de fatiga crónica o artritis.

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Si los síntomas se mantienen por más de 48 horas, la recomendación del Dr. Naranjo es acudir enseguida al médico y, principalmente, no automedicarse. “Tomar analgésicos o antibióticos innecesariamente puede deteriorar o enmascarar los síntomas y puede agravar la enfermedad”, indica. La detección de la influenza se debe realizar en consultorios médicos u hospitales. Si el resultado es positivo, “la persona tiene que ser automáticamente aislada y medicada”.

Con un diagnóstico temprano y el suministro correspondiente de medicación antiviral, aproximadamente en una semana, o máximo dos, el paciente puede estar recuperado si no tiene otras complicaciones.

En Ecuador, los meses con mayores picos de enfermedad son diciembre, enero y febrero debido a que está asociado con la época invernal.

Prevención

Entre 2009 y 2010, la influenza fue declarada como pandemia mundial por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En agosto de 2010 la OMS declaró finalizada la pandemia. Desde 2011 otra cepa, H3N2v, ha circulado a nivel mundial. Ambas están incluidas en la vacuna contra la gripe para 2018-2019.

“Las cepas circulan en forma diferente. Cada año se deben estar pendientes del Centro de control de enfermedades (CDC)”. Además, la Academia Americana de Pediatría publica a comienzos de año qué vacuna se debe poner para ese periodo

“La vacuna se debe hacer porque el modo de transmisión es a través de las gotitas de saliva en espacios cerrados como guarderías, escuela, colegios, jardines de infantes, cuarteles, sitios donde están bomberos, policías, el personal médico”, explica Naranjo. Debido a la facilidad del contagio, es altamente recomendable la vacunación a niños menores de 5 años y adultos mayores de 65 años, ya que esa población puede sufrir complicaciones severas.

Una mujer embarazada puede ser vacunada a partir de las 20 semanas contra la influenza, difteria y tétanos. Según el pediatra Alfredo Naranjo, quien cita a la OMS y el Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia, es completamente falso que la vacuna de la influenza ejerza una afectación en el desarrollo del embarazo. La mujer deberá recibir 2 dosis. Así mismo, en “los niños lactantes a partir de los 6 meses su primera dosis y 4 semanas después una segunda dosis. Posteriormente la vacuna se la debe hacer anualmente”

Además, la vacunación es esencial para disminuir las hospitalizaciones asociadas a la enfermedad, e inclusive la muerte. “Otra de las cosas que tenemos que tomar en cuenta es disminuir la inseminación del virus. Algo que nosotros no mencionamos es los costos directos de la enfermedad y los costos indirectos. Por ejemplo los costos indirectos: el ausentismo escolar, que los padres tienen que pedir permiso, la falta de productividad es decir que a nivel nacional dejamos de percibir la economía también se altera cuando tenemos estas epidemias de influenza. Esas son las razones para vacunar”, señala el Dr. Naranjo.

“La vacuna que debemos ponernos siempre debe ser la vacuna del hemisferio norte”, apunta. Se deben administrar las vacunas cuadrivalentes, no trivalentes ni intranasales porque no son efectivas. Para los niños menores de 3 años se pone 0.25 ml., y para los mayores de 3 años en adelante, adultos y embarazadas, 0.5. ml.

El Dr. Naranjo es enfático en el uso de vacunas para la prevención. “Es importante quitar los mitos y luchar contra la gente que es antivacuna. Las vacunas lo que hacen es prevenir las enfermedades, las epidemias y las pandemias, y no pasar la infección. Esta corriente debemos, como médicos y personal de salud, combatir a la liga anti-vacunas”, concluye.

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